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14 septiembre 2024 • Rito Romano Tradicional • Fuente: Marcial Flavius, presbyter

Marcial Flavius - presbyter

Exaltación de la Santa Cruz: 14-septiembre-2024

La fiesta que hoy celebramos tiene su origen en Jerusalén en los primeros siglos del Cristianismo. Según un antiguo testimonio, se comenzó a festejar en el aniversario del día en el que se encontró la Cruz de Nuestro Señor. Su celebración se extendió con gran rapidez por Oriente y poco más tarde a la Cristiandad entera. En Roma tuvo gran solemnidad la procesión que, antes de la Misa, para venerar la Cruz, se dirigía desde Santa María la Mayor a San Juan de Letrán.

A principios del siglo VII los persas saquearon Jerusalén, destruyeron muchas basílicas y se apoderaron de las sagradas reliquias de la Santa Cruz, que serían recuperadas pocos años más tarde por el emperador Heraclio. Cuenta una piadosa tradición que cuando el emperador, vestido con las insignias de la realeza, quiso llevar personalmente el Santo Madero hasta su primitivo lugar en el Calvario, su peso se fue haciendo más y más insoportable. Zacarías, Obispo de Jerusalén, le hizo ver que para llevar a cuestas la Santa Cruz debería despojarse de las insignias imperiales e imitar la pobreza y la humildad de Cristo, que se había abrazado a ella desprendido de todo. Heraclio vistió entonces unas humildes ropas de peregrino y, descalzo, pudo llevar la Santa Cruz hasta la cima del Gólgota (Francisco Fernández Carvajal: Hablar con Dios)

Epístola (Flp 2, 5-11)

5Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. 6El cual, siendo de condición divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; 7al contrario, se despojó de sí mismo | tomando la condición de esclavo, | hecho semejante a los hombres. | Y así, reconocido como hombre por su presencia, 8se humilló a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte, | y una muerte de cruz. 9Por eso Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; 10de modo que al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el abismo, 11y toda lengua proclame: | Jesucristo es Señor, | para gloria de Dios Padre.

Evangelio (Jn 12, 31-36)

31Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. 32Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». 33Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir. 34La gente le replicó: «La Escritura nos dice que el Mesías permanecerá para siempre; ¿cómo dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo de hombre?». 35Jesús les contestó: «Todavía os queda un poco de luz; caminad mientras tenéis luz, antes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sabe adónde va; 36mientras hay luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz»

Rubens: Elevación de la Cruz

Reflexión

I. La fiesta litúrgica que hoy estamos celebrando recibe el nombre de la Exaltación de la Santa Cruz, que es ensalzada y venerada como trofeo pascual de la victoria de Cristo y signo que aparecerá en el cielo, anunciando a todos su segunda Venida.

Este día, nos recuerda la veneración con que la Iglesia mira a la Cruz en la que murió Jesucristo para redimir al mundo con su sangre preciosa. Por eso, aquel instrumento de suplicio se convirtió en trono de Gloria: la Cruz es adorada, el signo de la Cruz está presente en el culto y en los edificios sagrados y la Iglesia sigue anunciando a Cristo crucificado como único camino de salvación.

Jesús en su conversación con Nicodemo, (Jn 3, 13-17) explica que la serpiente de bronce que Dios ordenó construir a Moisés (Num 21, 4-9) era figura de la Redención y símbolo de su crucifixión, en quien obtienen la salvación los que creen en Él: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna» (vv. 14-15).

II.- Los cristianos también hablamos de la cruz para referirnos a los sufrimientos que tantas veces se hacen presentes en nuestra vida: la enfermedad, el dolor, el fracaso… « Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga» (Lc 9, 23). Es decir, el camino de la vida eterna, el camino de la santidad pasa por nuestra unión con la Cruz de Cristo.

Por eso el amor a la Cruz así entendida produce abundantes frutos en la vida cristiana:

  • En primer lugar, nos lleva a descubrir a Jesús, que nos sale al encuentro, toma lo más pesado y lo carga sobre sus hombros. Nuestro dolor, asociado al suyo es medio de unión con Dios.
  • La Cruz de cada día es una gran oportunidad de purificación, de desprendimiento y de aumento de gloria: «completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia» (Col 1, 24). Es decir, podemos cooperar con los planes de Dios no sólo por nuestras acciones y oraciones, sino también por nuestros sufrimientos, participando en los sufrimientos de Cristo.

Hagamos en esta Fiesta el doble propósito de adorar la Cruz de Cristo y de examinar nuestra disposición habitual ante las cruces que se hacen presentes en nuestra vida: ¿Nos quejamos con frecuencia ante las contrariedades, el fracaso o el dolor? ¿Nos acercan a Dios o nos separamos de Él por no saber aceptarlas a la luz de la Cruz de Jesucristo?

III. «Junto a la Cruz de Jesús estaba su Madre». Para amar la Cruz y recibir cada día sus frutos, invoquemos a Nuestra Señora, al Corazón de Santa María con ánimo y decisión de unirnos a su dolor, para que el misterio de la Cruz que hoy veneramos nos ayude a no abandonar nunca el único camino que conduce a la vida verdadera.