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19 octubre 2018 • Es el santo penitente por excelencia

Marcial Flavius - presbyter

19 de octubre: San Pedro de Alcántara

Lc 12, 32-34: No tenéis vosotros que temer, mi pequeñito rebaño, porque ha sido del agrado de vuestro Padre celestial daros el reino eterno. Vended, si es necesario, lo que poseéis, y dad limosna. Haceos unas bolsas que no se echen a perder; un tesoro en el cielo que jamás se agota ; adonde no llegan los ladrones, ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

Arenas de San Pedro (Ávila): Escultura de San Pedro de Alcántara

Celebramos hoy la fiesta de San Pedro de Alcántara, patrono de la diócesis de Coria-Cáceres y proclamado patrono de Extremadura junto a la Virgen de Guadalupe el 22 de febrero de 1962 por el papa Juan XXIII.

Nació en Alcántara (Cáceres) en 1499. Ingresó en la Orden franciscana en la que promovió una observancia más fiel a la Regla, llevando una vida de penitencia y austeridad, en intensa oración y en la guarda estricta de la pobreza. Llevado por el celo de las almas, se dedicó a la predicación con gran fruto. Con sus consejos prestó ayuda a Santa Teresa de Jesús para la reforma del Carmelo y escribió obras en que expuso su propia experiencia ascética, fundada sobre todo en la devoción a la pasión de Cristo. Murió en Arenas de San Pedro (Ávila) en 1562.

Hoy podemos recordar que un santo es un héroe máximo cuyo modelo no es otro que Jesucristo. Dios, autor de cuanto existe, ha escrito las páginas más brillantes de la Creación en las vidas de los santos. En ellos recobra el hombre la santidad primera; Dios los ha re-creado, y se recrea en ellos.

Un héroe máximo…

¿Quiénes son los héroes de nuestro tiempo… ídolos con pies de barro que hoy arrastran multitudes y mañana nadie se acuerda de ellos… ¡Eso no son héroes! Sin embargo, la historia la han hecho verdaderos héroes: Covadonga, San Fernando, los conquistadores contemporáneos de San Pedro de Alcántara…

Tu pusiste en la España de Teresa,
de Ignacio y de Javier
el sello soberano de tu empresa,
los que saben así saben vencer

Un santo es héroe, pero así, a lo divino. No ocasional, por casualidad, casi a la fuerza o en un momento de exaltación… sino que un santo es un héroe porque ha sabido triunfar en la más grande de las guerras: contra sí mismo (venciendo el egoísmo y amor propio) y contra los enemigos más terribles (mundo, demonio y carne).

San Pedro de Alcántara conoció el peligro, descubrió al enemigo y tomó las armas contra él (cfr. Ef 6, 10-17), recurriendo a la oración, a la frecuencia de Sacramentos, a la devoción a la Santísima Virgen, a la fuga de las ocasiones; pero singularmente al ejercicio de la más rigurosa penitencia.

El modelo y la referencia de su heroísmo: Jesucristo

Un santo es otro Cristo Al que buscó apasionadamente (tesoro escondido… perla preciosa). Al encontrarle le siguió con docilidad y confianza… se entregó a Él… fue como barro blando en las manos del divino alfarero Se unió a Él hasta poder decir: “No vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).

San Pedro de Alcántara fue otro Cristo.

  • Por su humildad:

Renuncia a un porvenir humanamente brillante: hombre de letras y de leyes. Vive en la más estrecha pobreza. En la vida de comunidad desempeña todos los oficios, hasta los más bajos y humildes. Toda la vida anduvo con los ojos bajos, de manera que nunca supo si el coro o el dormitorio eran de bóvedas, ni de que materia era el techo de su celda y a los religiosos del convento los conocía solamente por la voz.

  • Por su predicación:

No enseñaba lo que sus oyentes querían oír sino la Verdad. Precisamente por eso acudían a él reyes, nobles, religiosas y frailes, y el pueblo cristiano que encontró en él un guía seguro en el camino de la perfección.

  • Por sus milagros portentosos

Basta recordar el que ocurrió cuando tomó la decisión de entrar en el convento de los Majarretes y, no encontrado barca para atravesar el río, se halló de repente a la otra orilla por ministerio de un Ángel.

El santo penitente

La generosidad con la que San Pedro se abrazó a la pobreza real y a la cruz de una increíble mortificación fue tanta, que ha pasado a calificarle como el santo penitente por excelencia y recordarnos a todos los cristianos la necesidad que tenemos de vivir esta virtud.

La virtud de la penitencia, es aquella virtud moral que hace a la voluntad propensa a apartarse interiormente del pecado y a dar a Dios satisfacción por él. Esta virtud consiste en el dolor del alma por haber pecado, porque el pecado es ofensa de Dios, dolor que va unido con el propósito de enmendarse. Ejercicios externos de la virtud de la penitencia son la confesión de los pecados y la realización de toda clase de obras de penitencia: oraciones, ayunos, limosnas, mortificaciones, aceptación paciente de las adversidades y sufrimientos…

*

Aprendamos todos la gran lección que nos da este santo, decididos a imitarle en su amor a Jesucristo y en su entrega total al cumplimiento de la voluntad de Dios que nos hará felices en este mundo y dichosos por toda la eternidad en el Cielo.

Oh Dios que te dignaste honrar a san Pedro, tu confesor, con el don de una admirable penitencia y de altísima contemplación: te rogamos nos concedas que, con el sufragio de sus méritos, mortificada la carne, comprendamos más fácilmente las cosas celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo… (Misal Romano, 19-octubre. Oración colecta)

PENSAMIENTO PARA EL DÍA: 

Os digo que así habrá mas gozo en el cielo sobre un pecador que hiciere penitencia, que sobre noventa y nueve justos, que no han menester penitencia (Lc 15, 7).