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10 Junio 2017 • El resultado no será ni autoejecutable ni vinculante para USA

José María Manrique García

Puerto Rico ante el plebiscito del 11 de junio

Puerto Rico definirá su estatus entre la estadidad, la libre asociación o la independencia, de acuerdo una disposición de la Administración Obama, surgida tras la Resolución del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas 1, en junio del año pasado (ver enlace), a favor del derecho a la libre determinación de la isla.

No es el primero, pues ha habido otras consultas anteriores desde que, en 1953 y torticeramente, EE.UU. consiguiera sacar a la Isla de la Lista de Territorios Pendientes de Descolonización de la ONU (Resolución 748-VIII). El resultado, en todo caso e incluso después del posible referéndum del 8 de octubre próximo, no será ni autoejecutable ni vinculante para EEUU.

La consulta se produce en medio de la peor crisis fiscal, social y política de su historia (ver enlace).

La Historia de Puerto Rico

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

Puerto Rico fue española (descubierta en 1493, colonizada por Ponce de León en 1508) antes incluso de la incorporación de Navarra a la Monarquía Católica. Las Indias Españolas nunca fueron “colonias” sino Virreinatos en los que, desde las Leyes de Indias de los Reyes Católicos a la Controversia de Valladolid, la voluntad real era que todos sus habitantes fueran súbditos cristianos iguales a los europeos, cosa que en gran medida se logró, especialmente por los Austrias y menos por los liberales borbónicos. En 1809 era ya “provincia” y en 1812 el puertorriqueño Ramón Power fue el primer Vicepresidente de las Cortes de Cádiz. La Pepa (el artículo 1º decía: “La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”) y la Constitución de 1876 (Título 13) consagraron ese estatus para Cuba y Puerto Rico. En 1897 se convirtió en la primera provincia española en gozar de un régimen autonómico.

Puerto Rico, ejemplo de asimilación y mestizaje, apenas tuvo movimientos separatistas e incluso el “Grito de Lares”, dirigido y promovido, fundamentalmente, por venezolanos y dominicanos, fue sofocado por los propios portorriqueños. Lo anterior no quiere decir que elementos masónicos de relieve, como Emeterio Betances (miembro de la independentista Junta Cubana en Nueva York y cómplice del magnicidio de Cánovas y del cuasi de la boda real en1906).

La invasión de Puerto Rico por el Army estuvo preñada de confusos episodios (Revista ARES nº 46 y 47, 2015; 1898, La invasión de Puerto Rico, Rovira-2012; Los Misterios del 98 – El inexplicado fin del Imperio Español, 2017; permítaseme la autocita) y clarísimas traiciones de las principales autoridades españolas. Quienes más defendieron la Soberanía Española fueron precisamente los puertorriqueños y los más pusilánimes fueron algunos oficiales superiores peninsulares. Todo el Desastre del 98 no se puede explicar sin la voluntad entreguista del Gobierno Sagasta, mayoritariamente masónico, de plegarse a la ambición sajona (Inglaterra también estaba detrás) simulando una mínima resistencia, solo heroica por las actuaciones individuales de los mandos intermedios y la tropa, dado que no se atrevió a aceptar la opción de venta llanamente. Este enfoque, el que España traicionó a sus provincias, o, mejor dicho, su Gobierno liberal-masónico y no la “conquista” enemiga, es el que debería hacernos reflexionar.

Incorporado Puerto Rico a Estados Unidos inicialmente, como Cuba y Filipinas, sufrió una profunda inmersión antiespañola para borrar sus raíces, fundamentalmente mediante medidas “educativas”, pero también de explotación económica y destrucción de cuanto pudiera hacer sombra a la economía yanqui, lo cual condujo, rápidamente, a la pérdida de gran parte de su potencial económico y a hambrunas. A ello siguieron incluso epidemias, pandemias y oscuros experimentos “médicos” con la población (ver enlace).

Grito de Jayuya, 1950

Es decir, desde 1898 fue transformada en colonia y lo sigue siendo tras 120 años bajo dominio useño: “Territorio No Incorporado” que “pertenece al Congreso de EE.UU.”, la ciudadanía americana únicamente fue concedida a los puertorriqueños en 1917 (coincidiendo con la entrada en la 1ª GM de los yanquis). El Domingo de Ramos de 1937 el gobernador Blanton Winship ordenó a la policía abrir fuego contra una manifestación nacionalista pacífica en Ponce, a plena luz del día: hubo19 muertos y más de 100 heridos. Entre 1946 y 1947 se nombró el primer gobernador “nativo” y se otorgó cierto autogobierno. En 1949 se impuso la muy represiva Ley 53. El 25 de julio de 1952 Puerto Rico fue constituido en “Estado Libre Asociado” y así se “burló” a la ONU el año siguiente (evitando la descolonización). Pretendiendo evitar estas acciones se produjo “levantamiento” o “Grito de Jayuya” de 1950, lo que provocó años de dura represión, incluso militar (aviación y artillería incluidas), que acarreo muchas muertes. La reacción fue el intento de asesinato del Presidente Truman en 1950 y el ametrallamiento del Congreso de los EE.UU. en 1954, entre otros significativos hechos. Posteriormente, durante la “Guerra Fría”, la influencia comunista gestó las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN: 1960-1983) y el Ejército Popular Boricua (EPB: 1976/actualidad), entre otros grupos independentistas armados.

La actualidad

La situación no evolucionó a mejor tras implosión soviética, antes al contrario, manteniéndose la postura política norteamericana de sometimiento, explotación económica, ahogamiento comercial y empobrecimiento, aumentada en los últimos años (etapa Obama) con unas intervenciones financieras (fondos “buitres”, teóricamente blandos pero imposibles de devolver) que han producido un endeudamiento casi insalvable con su “metrópoli” (73.000 millones dólares, unos 20.000 dólares por habitante). El resultado es que Puerto Rico es el estado useño más pobre, por detrás de Mississippi, con una tasa de pobreza del 45% y una emigración de 200.000 personas al año. Ya lo dijo el Presidente J. Quincy Adams: “hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación, una es la espada, la otra es la deuda”.

Por supuesto, se mantiene el ideal de independencia y, sobre todo, una inquebrantable porfía por conservar su herencia hispana, de la que es prueba el Premio Príncipe de Asturias. Conmueve hasta lo más profundo del alma escuchar, por ejemplo, a José Nieves Seise, fundador del Movimiento de Reunificación de Puerto Rico con España (MRE; https://www.youtube.com/watch?v=uUu4chLdKNo), en su intervención del 21 de junio de 2016 ante el Comité de Descolonización de la ONU, el cual aprobó una resolución a favor del derecho a la libre determinación de la isla. También a Roniel Aledo, exanalista de la CIA en el reciente programa de “Foro Abierto” en HispanTV. Es difícil encontrar hoy en España “como ellas, “españoles que no pudieron serlo”, con una formación envidiable, un amor a la Madre Patria superior a los que tenemos pasaporte español, y un catolicismo tan auténtico y valiente.

Pero, a pesar del ruido mediático que ha tenido esta y otras iniciativas, el Gobierno de España dirigido por Mariano Rajoy no ha hecho el mínimo caso, y el de nuestro aliado norteamericano no va a cambiar su política de estado ya centenaria.

Al respecto, recordemos que la Constitución Europea (Tratado de Lisboa, 2007), aunque no acoge a Ceuta y Melilla, admite como “Territorios Ultraperiféricos” múltiples franceses en América, el Índico y el Pacífico (Guayana, Reunión, Polinesia, etc). Así mismo acoge los Territorios Británicos del Océano Índico, el Pacífico, el Caribe y el Atlántico (Islas de Diego García, Pitcairn, Bermudas, Malvinas, etc). Y otras dos: Holanda (Isla de Aruba e Islas Antillas Neerlandesas; en el Caribe) y Dinamarca (Territorio de Ultramar de Groenlandia).

Somos pesimistas con relación a Puerto Rico, pero reconozcamos con envidia que, al menos, tienen unas élites de las que aquí carecemos.

Al menos, que conste nuestro dolor, nuestra admiración y nuestras oraciones.

¡Ah!, y también somos pesimistas con relación a nuestro futuro, pues estamos en similares circunstancias.

Una respuesta para Puerto Rico ante el plebiscito del 11 de junio

  1. Español Responder

    12 Junio, 2017 a las 08:27

    Resultado: el 25% de los puerto riqueños votó a favor de la integración en Estados Unidos.
    Con una abstención del 77 %, un 97% de los votos emitidos eligió la anexión a EE.UU. (estadidad), quien que no creará el estado nº 51 ni “harto de vino”.

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