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9 septiembre 2025 • Vamos a describir el “último viaje” que hizo el general Balmes desde Las Palmas a Gijón

Moisés Domínguez Núñez

El último viaje del general Balmes

He escrito ríos de tinta sobre la muerte del general Balmes y creo haber acreditado que el óbito se produjo de forma accidental el 16 de julio de 1936 cuando el brigadier manejaba una pistola astra 400 del calibre 9 mm.

Hoy sin embargo, nos pararemos a describir el “último viaje” que hizo el general Balmes desde Las Palmas a Gijón.

Cuando hago una investigación me gusta comprobar in situ los lugares donde ocurrieron los hechos, a veces por falta de medios o de tiempo no puedo hacer ese trabajo de campo. Para este trabajo pude finalmente desplazarme tanto al cementerio de Vegueta como al de Ceares en Gijón y rendir el merecido homenaje a mi general Amado Balmes Alonso.

Sin más dilación veamos lo que ocurrió después de la muerte del general Balmes.

Como hemos expresado en más de una ocasión el general Balmes fallece sobre el mediodía del 16 de julio de 1936 en el Hospital Militar de Las Palmas. Tras la autopsia realizada por los cuatro forenses acreditados, a saber, dos militares: el pionero de la cirugía plástica en España doctor José Sánchez Galindo que por aquel entonces tenía la graduación de Capitán de Sanidad y el Capitán Médico con destino en el Hospital Militar Fernando López Tomasetty; y dos civiles: don Arturo García Domínguez, Médico Forense por oposición del Juzgado de Triana, y don Rafael Ramírez Suarez, éste sustituto del Forense del distrito de Vegueta. Según Francisco Cabello Mendizábal, Franco junto al Gobernador Civil Antonio Boix Roig fueron a recibir el informe de la autopsia[1].Finalmente los restos del general fueron trasladados desde el Hospital Militar a la Comandancia Militar.

Durante la tarde-noche del 16 de julio el público tuvo oportunidad de desfilar, hasta las ocho de la tarde, por la capilla ardiente que se instaló en el Salón del Trono de la Comandancia Militar e incluso una enorme muchedumbre se aglomeraba en las cercanías de la Comandancia.

A las ocho de la mañana del 17 de julio se abren las puertas de la Comandancia para que el numeroso público que abarrotaba las calles Triana y parque de San Telmo pudiera dar un último adiós al general Balmes e inscribiese su nombre en el libro de firmas. En los edificios oficiales flamea la bandera española republicana a media asta.

A primeras horas de la mañana llega al puerto de Las Palmas el general Franco que, acompañado del general Orgaz, se traslada inmediatamente a la Comandancia Militar para dar el pésame a la viuda del General. A las diez y media, comenzaron a llegar las autoridades locales. A las once menos veinte llegó el gobernador civil Antonio Boix Roig y demás personalidades públicas de Las Palmas[2]. A las once menos cuarto llegó de nuevo el general Franco a la Comandancia. Seguimos con la narración escrita en el diario Hoy:

«Con la anticipación necesaria llegaron las fuerzas de la guarnición para rendir los honores al cadáver. Un Batallón del Regimiento de Infantería con bandera arrollada y luciendo crespones negros, Banda y Música al mando de un Comandante, se situó dando su cabecera en la esquina de la calle León y Castillo, Bravo Murillo; una Batería de Artillería compuesta de una sección de Artillería de Montaña y otra ligera al mando de un Capitán, y por último una sección de Ingenieros al mando de un Oficial. (Este era el Tte. don Félix Corrochano García que halló gloriosa muerte en el paso del Cinca en 1 de abril de 1938)»[3].

A las once de la mañana se pone en marcha una multitudinaria procesión fúnebre de más de 20.000 personas. En los balcones y ventanas del todo el trayecto se aglomeró un numerosísimo público. Encabeza la manifestación el Párroco de San Telmo con una gran cruz alzada, acompañado por los sacerdotes de las demás iglesias de Las Palmas. Seguidamente el féretro de caoba con incrustaciones de plata cubierto con la bandera nacional republicana es sacado por numerosos oficiales en hombros y colocado en un armón de artillería, tirado por caballos, llevando sobre el féretro el sable desenvainado, cruzado en la funda[4] y sobre esta la gorra de plato del General. Presidía el duelo el general Francisco Franco, acompañado por el Gobernador Civil, Alcalde, Presidente del Cabildo, Presidentes de Audiencia Territorial, Delegado de Hacienda, el general Orgaz Yoldi, Coronel de Estado Mayor, Señor Ferrer, etc… Tras esta comitiva iban las fuerzas vivas de la Isla, cuerpos consulares, representantes sindicales, patronal, etc. Cinco coches portaban ramos de flores dedicadas al extinto General.

Al mando del teniente coronel Ernesto Pascual Lascuevas rindieron honores al cadáver un Batallón de Infantería con banda de música junto a representantes de distintas armas de Artillería, Telégrafos e Ingenieros.

Proveniente de La Laguna, asistió al entierro el hermano político del general Balmes, el Catedrático don Eulogio Alonso-Villaverde Morís, que fue acompañando en todo momento a su hermana en esas horas de tanto dolor.

La comitiva realizó el siguiente trayecto: calle Triana hasta Malteses continuando por Muro, Obispo Codina, desembocando por Doctor Chil en la plaza de los Reyes -sitio de despedida del duelo- hasta llegar a la iglesia de San Telmo, donde se rezó el correspondiente responso, tras lo que comenzó el desfile del público ante el cadáver y el general Franco. Éste saludaba militarmente a las personas que pasaban[5]. Más de media hora duró el desfile de todas las personas que acudieron a la manifestación de duelo. La mayoría de los asistentes, así como las autoridades, siguieron hasta el cementerio de Las Palmas (Vegueta) donde el cuerpo del General fue trasladado a la sala habilitada para preparar su cadáver y trasladarlo al panteón[6]. El general Franco estaba en un pasillo apoyado en un muro que daba a la playa, departiendo con la Autoridades y Jefes del Ejército y Guardia Civil.

Al fondo, Francisco Franco conversando con el coronel Luis Mateos Álvarez de Rivera, en el cementerio de Vegueta, tras el entierro del general Amado Balmes (17/07/1936). Fuente: Archivo particular de Juan Carlos Olalla

En el libro de Registro del Cementerio aparecen dos inscripciones el día 17 de julio, una es la de Alfonso Martínez Canales de 36 años de edad y otra más que es la que nos interesa, es decir, la del general Amado Balmes Alonso fallecido en el “Hospital Militar, sin edad, Autopsia”.

En el momento de procederse a la inhumación el Batallón de Infantería realizó tres salvas cerradas y la banda de música acompaño el acto con un Réquiem. Terminado el acto, en el cementerio se despidió a las autoridades.

Hemos de expresar, para que no quepa ninguna duda, que al momento de la muerte el General Balmes no había otorgado testamento. Así lo he podido verificar en la Dirección General de Actos de última voluntad[7]. Digo esto pues a algunos les parece incompatible que el General pronunciara ciertas frases (“¡Qué fatalidad!, ¡maldita pistola!, ¡Ay, mi hija!, ¡que no se entere Julia!”[8] o “¡en estos momentos cuanto más falta hago!”), con que hiciera llamar a un sacerdote o a un notario para realizar un testamento ológrafo[9].

Durante seis años consecutivos, el recuerdo del general fallecido estuvo siempre presente en la prensa de la época. En los diarios canarios se anunciaba cada 17 de julio la misa por el eterno descanso de Amado Balmes. Se celebrabaa una misa en la parroquia de San Bernardo en el barrio de San Telmo, y al acabar la misma, autoridades, amigos y familiares se acercaban al cementerio de Vegueta a depositar un ramo de flores ante el nicho que albergaba los restos del brigadier. Asimismo, aparecían esquelas, en los diversos periódicos de Las Palmas y Tenerife, recordando al fallecido[10]. Esto ocurrió hasta el año 1942, a partir de esa fecha no me constan más necrológicas ni información en la prensa canaria de la época recordando al malogrado General.

Una vez enterrado, la familia del General poco o nada podía hacer en Las Palmas. El 28 de julio de 1936 la viuda abandona Las Palmas para pasar una larga temporada en La Laguna (Tenerife), con su hermano Eulogio.

Por información proporcionada por el sobrino de Julia Alonso-Villaverde, señor Luis Ortega, conocemos que en 1937 -tuvo que ser a finales de ese año- la viuda y su hija Julita se desplazaron definitivamente a Gijón, donde se instalaron en la calle Fernández Vallín, junto al actual edificio de Correos[11].

A tan larga distancia, era muy complicado, para la familia visitar el nicho donde se encontraban los restos del General, por lo que a finales de enero de 1943, la familia decide exhumarlos del viejo cementerio de Vegueta y trasladarlos, por vía marítima, a Gijón, donde residían viuda e hija. Los restos del general Amado Balmes fueron reinhumados, en la más estricta intimidad, el 8 de febrero de 1943 en el nicho 0125 de la serie 5ª izquierda del Cementerio Municipal de Ceares, también llamado popularmente “el Sucu”. Actualmente el general Balmes descansa junto a los restos de su amada esposa doña Julia Alonso-Villaverde Morís[12]

R.I.P.


[1] CABELLO MENDIZÁBAL, Francisco, Una Historia Más, auto-edición, México 2011, pág. 69.

[2] Hoy, 18/07/1936.

[3] Hoy, 18/07/1936.

[4] Dicho sable fue un regalo del Monarca Alfonso XIII. La trayectoria monárquica del general Balmes: celebró con el rey Alfonso XIII su ascenso a general de brigada | Desde Mi Campanario

[5] Hoy, 18/07/1936.

[6] Diario de Las Palmas, 17/07/1936, pág. 3.

[7] Certificación, Serie GG2 PC, 18/09/2014, pág. 1.

[8] A través del hijo del prestigioso psiquiatra Rafael O´Shanahan, presente en la agonía del general Balmes en la Casa de Socorro, nos llega la siguiente noticia: “a través de su madre siempre oyó decir que Balmes, postrado en su agonía, dijo: No se lo digan a mi mujer “. La Opinión de Tenerife, 11/06/2011.

[9] He consultado esta información en la Notaria de la Sra. Teresa Navarro Morell.

[10] Periódico “La Falange”, 18/07/1942.

[11] La pista gijonesa del general Balmes

[12] Información que me han proporcionado tanto desde Cegisa, empresa que gestiona el cementerio de Ceares en Gijón, como desde la empresa Canaricem S.A. que hace la misma función en el Cementerio de Vegueta en Las Palmas .