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22 junio 2025 • Rito Romano Tradicional

Marcial Flavius - presbyter

Fiesta del Santísimo Cuerpo de Cristo («Corpus Christi»): 22-junio-2025

El jueves después de la Santísima Trinidad secularmente dedicado a honrar el misterio del Santísimo Cuerpo de Cristo con una particular fiesta litúrgica, dejo de ser fiesta laboral en España el año 1989 y la Conferencia Episcopal Española (siguiendo el precedente que se sentó en 1977 con la Ascensión del Señor) solicitó su traslado a la Sede Apostólica. Accediendo a esa petición, desde 1990 quedó fijada el domingo siguiente al de la Santísima Trinidad, permaneciendo en jueves con carácter local únicamente en algunos lugares.

Epístola (1Cor 11, 23-29)

23Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan 24y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». 25Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía». 26Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. 27De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor. 28Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz. 29Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación. 

Secuencia

Alaba, ¡oh Sión! Alaba al Salvador,
al Rey y Pastor
con himnos y cánticos.

Alaba cuanto más puedas, y sin descanso;
porque la mayor alabanza
que se haga no será suficiente.

Alaba sin medida,
al Pan vivo de Vida,
al que hoy se celebra.

Al Pan que en la mesa de la Santa Cena,
Cristo entregó a los Doce
reunidos como hermanos.

Que la alabanza sea de todo corazón,
sonora, gozosa, bella,
con el alma jubilosa.

Porque hoy celebramos un solemne día,
aquel que rememora
la institución de la Ssma. Eucaristía.

En esta mesa del nuevo Rey,
la Pascua de la Nueva Alianza,
pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo,
las sombras se disipan ante la verdad,
la luz elimina a la noche.

Lo que Cristo hizo en la Cena,
mandó que se repitiera
en su memoria.

Instruidos por sus sagradas enseñanzas,
consagramos el pan
y el vino para la salvación.

Se les da un Dogma a los cristianos:
que el pan se convierte en la Carne
y el vino en la Sangre de Cristo.

Lo que no comprendes porque no lo ves,
que lo afirme tu fe viva,
más allá del orden natural.

Bajo diversas formas,
tan solo se ven los signos, y no la realidad que late
escondiendo una realidad sublime.

Su Carne es comida, y su Sangre bebida,
pero bajo cada uno de estos signos
está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente,
sin que nadie pueda dividirlo,
ni quebrarlo, ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil,
tanto éstos como aquél,
sin que nadie pueda consumirlo.

Lo reciben los buenos, y lo reciben los malos:
pero con desigual fruto: para unos la Vida,
para otros, la muerte.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos:
mira cómo un mismo alimento
tiene efectos tan contrarios.

Cuando se parte la hostia:
no vaciles: recuerda
que en cada fragmento
está Cristo todo entero.

Ninguna division se hace a esta realidad (del Cuerpo todo entero en cada parte):
solamente se hace un signo de fractura,
que no altera
ni el estado ni la estatura (del Cuerpo de Cristo).

Este es el pan de los Ángeles,
convertido en alimento de los peregrinos:
es el verdadero pan de los hijos,
que no debe tirarse a los perros.

Por varias figuras ha sido profetizado:
(por ejemplo) en Isaac es inmolado;
se lo ve en el Cordero Pascual,
y cuando es dado como maná a nuestros padres.

¡Oh Buen Pastor, Pan verdadero,
oh Jesús nuestro, ten misericordia de nosotros!:
apaciéntanos y cuídanos;
y haznos contemplar los bienes verdaderos
en la tierra de los vivientes

¡Tú que sabes todo, y todo lo puedes,
tú quien a los mortales nos apacientas,
haznos tus invitados,
herederos y compañeros
con los Santos del cielo!.
Amen, aleluya.

Evangelio (Jn 6, 56-59)

56El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. 57Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. 58Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 59Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Editorial BAC

Reflexión

I. La fiesta del Santísimo Cuerpo y la Sangre de Cristo que celebramos hoy, es un día dedicado a honrar al Sacramento de la Eucaristía con especial solemnidad externa que acompaña al gozo espiritual y al agradecimiento por este don. Reafirmamos nuestra fe en Jesucristo vivo y realmente presente en el sacramento de la Eucaristía.

En este año 2025 la Iglesia nos ha convocado para celebrar un Año Santo, tiempo de perdón de los pecados, reconciliación y conversión en el que se nos invita a ser peregrinos de esperanza y se nos recuerda la importancia que tiene esta virtud en la vida de un cristiano.

II. En primer lugar, debemos precisar qué se entiende por virtudes y cómo la esperanza pertenece a las que llamamos virtudes teologales

  • La virtud es una disposición habitual del hombre, no un acto esporádico, aislado. Es como una segunda naturaleza a la hora de actuar, pensar, reaccionar, sentir. Una cualidad del alma que da inclinación, facilidad y prontitud para conocer y obrar el bien
  • Las virtudes teologales son la fe, la esperanza y la caridad y se llaman así porque Dios mismo las infunde en nuestra alma y le tienen a Él por objeto inmediato y principal.

En concreto, la esperanza «es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo» (CEC 1817).

III. El objeto de esa esperanza empieza ya a alcanzarse de manera misteriosa y verdadera aunque todavía no definitiva en la comunión eucarística que es comenzar a gustar esa vida sobrenatural que nos llega por la gracia y que alimenta el deseo de su posesión eterna. Podemos decir que la Eucaristía es una anticipación de la gloria celestial porque concede en esta vida suma paz y tranquilidad de conciencia, y conduce después de la muerte a la gloria y bienaventuranza eterna. Así lo expresa una de las antífonas que se rezan en la Liturgia de este día: «¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida; se celebra el memorial de su pasión; el alma se llena de gracia, y se nos da la prenda de la gloria futura!» (II Vísperas. Antífona del Magnificat).

Para recibir con mayor eficacia este fruto sobrenatural de la Eucaristía debemos ser muy cuidadosos de las disposiciones para recibir la Sagrada Comunión

  • Disposiciones del alma. Para comulgar dignamente es necesario estar en gracia de Dios (1 Co 11,27-29). Por tanto, nadie debe recibir la Sagrada Eucaristía con conciencia de pecado mortal sin acudir antes a la confesión sacramental. Además se requiere un serio empeño por recibir al Señor con la mayor devoción actual posible: preparación (remota y próxima); recogimiento; actos de amor y de reparación, de adoración, de humildad, de acción de gracias…
  • Disposiciones del cuerpo. La reverencia interior ante la Sagrada Eucaristía se debe reflejar también en las disposiciones del cuerpo: el ayuno, el modo de vestir adecuado, los gestos de veneración que manifiestan el respeto y el amor al Señor, presente en el Santísimo Sacramento…

IV Por la intercesión de la Santísima Virgen María, pidamos a Dios con frecuencia esta hermosa virtud de la esperanza, la cual nos impulsara siempre a vivir siempre con el deseo de agradar a Dios, sin desesperar en las tribulaciones, viendo toda nuestra vida a la luz de la eternidad y de la recompensa que esperamos alcanzar un día para vivir siempre unidos a Dios en la gloria del Cielo.