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20 agosto 2025 • Balmes era amigo personal del rey Alfonso XIII

Moisés Domínguez Núñez

La trayectoria monárquica del general Balmes: celebró con el rey Alfonso XIII su ascenso a general de brigada

Fotografía inédita del segundo teniente Amado Balmes obtenida del álbum fotográfico de la quinta promoción de Infantería de Toledo

Sin base documental alguna y sustentado en elucubraciones y suposiciones de lo más variopintas, se están escribiendo tal cantidad de tonterías sobre la TRAYECTORIA política-ideológica del General Balmes que es necesario aclarar que el Brigadier ni fue republicano de izquierdas ni, por supuesto, se dejó arrastrar a las posiciones extremistas del Frente Popular. Los guardianes de la posverdad orwellina solo quieren lanzar cortinas de humo para incriminar, sin prueba alguna, al general Franco en la muerte de Balmes acaecida el 16 de julio de 1936 en Las Palmas de Gran Canaria.

Para ratificar tal afirmación nos basamos en documentos, documentos y más documentos. Frente a la tergiversación sistémica de la realidad histórica realizada por los “evangelistas” de la posverdad, profesionales de la distorsión y generalmente bien subvencionados, nosotros con parcos medios, pero con mucha voluntad y esfuerzo propio, hemos descubierto, por ejemplo, que Balmes era amigo personal del rey Alfonso XIII, como comprobaremos a continuación. Por lo que decae, per se, la idea de un Balmes republicano.

Amado Balmes Alonso (nacido en Zaragoza el 7 de noviembre de 1877 y fallecido en Las Palmas de Gran Canaria el 16 de julio de 1936), en la década de los años veinte del siglo pasado estuvo al mando de varias unidades de Infantería, Regulares y la Legión durante la Guerra del Rif. Su destacada actuación durante la toma de Alhucemas, operaciones como la liberación de Kudia Tahar y la rendición del caudillo rifeño Abd-el Krim, le valió sus ascensos por méritos de guerra de Comandante a General de Brigada.

Podemos decir, sin duda alguna, que fue uno de los militares africanistas más destacados junto a su amigo el general Franco.

Como hemos expresado, el 1 de  octubre de 1927 asciende a General de Brigada. En el mes de diciembre de ese mismo año veremos que la relación de amistad entre el Brigadier y el rey Alfonso XIII se va a estrechar de forma definitiva.

El 10 de diciembre de 1927, Alfonso XIII le concedió una audiencia militar junto a otros generales. Era el preludio de lo que pasaría días después.

Con motivo de su ascenso a Brigadier y conmemorando los 30 años de su paso por la Academia de Infantería de Toledo, el 21 de diciembre de ese mismo año, sus compañeros de la quinta promoción de infantería de Toledo le agasajaron con un banquete de fraternidad en el Restaurante-cafetería Spiedum. Reservaron un salón en este lujoso local en el número 5 de la avenida de Pi y Margall, situado en el segundo tramo de la Gran Vía de Madrid (actual nº 27, Casa Matesanz). Ese día, previo a las fiestas de navidad, el restaurante se hallaba rebosante de público toda clase y condición.

Cuando terminaba el banquete, sin causa alguna,  salieron del local sus compañeros de promoción los coroneles Antonio Carrió, Juan Liniers y varios oficiales más, lo que sorprendió a Amado Balmes.  La sorpresa fue aun mucho mayor cuando pocos minutos después Amado Balmes, oye una gran ovación y vivas al Rey que procedían de la estancia superior.

Apareció el mismísimo rey Alfonso XIII, que iba acompañado del teniente general Federico Berenguer y su ayudante el coronel García Benítez. El monarca pasó entre las filas de las mesas, con los clientes del Restaurant-café puesto en pie, en medio de aplausos y vítores de toda la concurrencia. Era la primera vez que el monarca visitaba Spiedum, un restaurante de moda por aquel entonces.

El soberano sonriente, con uniforme de diario, y sus acompañantes bajaron al comedor donde se encontraba el general Balmes con el resto de jefes y oficiales que le acogieron con grandes aplausos y entusiastas vítores. Se sentó junto ellos, presidiendo la mesa.

Posteriormente, todos se levantaron y alzaron una copa de champán francés. Sin sentarse y en medio de una gran ovación de los allí presentes, el Rey pronunció un discurso sentido donde destacaron sus palabras sobre la unión militar y el compañerismo, la compenetración entre todos miembros del ejército para trabajar por una España fuerte y grande, evocando los verdaderos sentimientos de la patria y haciendo una mención especial a los méritos militares del general Amado Balmes.

Tras estas palabras, vino la traca final. El propio rey Alfonso XIII hizo entrega al general Balmes de su regalo por el ascenso a General de Brigada: El sable de Brigadier. Paradójicamente el mismo sable “monárquico” con el que se cubrió su féretro en día de su entierro en Las Palmas.

Antes de retirarse del local tuvo unos minutos para hablar en tono familiar y muy amigablemente con Balmes. Al que siempre trató con cariño y respeto hasta su salida de España en 1931.

Se despidió de todos con frases de gran afecto y salió del restaurante, completamente lleno de público, entre vítores y aplausos y finalmente se dirigió con su coche a Palacio.

Como en la prodigiosa novela 1984 de Orwell, los repartidores de carnes  de demócratas han inventado la “posverdad histórica”. Un Amado Balmes republicano, como si fuese una verdad absoluta. Luego, a base de repetirlo, con el ejército de “agradaores” y palmeros, en la prensa y en las redes sociales, se hace creer que Amado Balmes fue un republicano de izquierdas convencido y que su supuesta oposición al levantamiento militar fue lo que le llevo a la tumba el 16 de julio de 1936. Todo mentira como en el cine pero la novela del republicanismo de Balmes, a base de repetirla mil veces, va adquiriendo verosimilitud.

Podemos decir, sin lugar a dudas, que Amado Balmes fue “más monárquico que el propio Rey Alfonso XIII”.