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6 abril 2026 • Su viaje a la capital estadounidense tenía un tinte diplomático y de denuncia

Moisés Domínguez Núñez

Crónica de un Exilio: El Manifiesto de Laredo de Antonio Bahamonde (1939)

El Escenario: El Puente sobre el Río Grande

El documento que analizamos es un Manifiesto de Inmigración sellado en el puesto fronterizo de Laredo, Texas. El encabezado muestra claramente la clave «Laredo, Tex.» y la fecha 1-20-39. Este era el principal puerto de entrada terrestre para quienes viajaban desde la Ciudad de México hacia el norte, siguiendo la ruta del ferrocarril o la recién inaugurada carretera Panamericana. Para un exiliado político, cruzar por Laredo era el primer paso firme hacia la seguridad de las instituciones internacionales en los Estados Unidos.

La Misión en Washington

Bahamonde no es un inmigrante que busca establecerse en Texas. Su destino final está a más de 2,000 kilómetros de distancia: Washington D.C. * Ocupación: Se identifica como Periodista (Newspaperman).

  • Propósito: Entra por un periodo de 30 días por razones de «Negocios» (Business). En el contexto de enero de 1939 —cuando la caída de Barcelona era inminente y la República Española agonizaba—, los «negocios» de un periodista que había sido Delegado de Propaganda del general Queipo de Llano en Sevilla no eran comerciales. Su viaje a la capital estadounidense tenía un tinte diplomático y de denuncia: llevar la verdad sobre la represión en la zona nacionalista al corazón del poder político americano

El Protagonista: Un Testigo de la Guerra Civil

El 20 de enero de 1939, un hombre de 42 años llamado Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro se presenta ante los oficiales de aduanas tejanos. Aunque nacido en Madrid, España, su pasaporte ya no es español; el documento indica nacionalidad Mexicana. Esto confirma que Bahamonde formaba parte de la primera oleada de intelectuales y oficiales republicanos que recibieron la protección del gobierno de Lázaro Cárdenas en México tras romper con el bando franquista.

Las Marcas del Control: «Deportee» y «Dispensed»

El paso por Laredo no fue un trámite simple. La tarjeta está marcada con anotaciones manuales que revelan la complejidad de su estatus:

  1. «Deportee» (Deportado): Esta palabra escrita sobre su descripción física indica que las autoridades estadounidenses lo tenían catalogado como alguien que había sido expulsado de su país de origen o que poseía un historial de exilio forzoso. Era una «alerta roja» burocrática para vigilar sus movimientos.
  2. «Dispensed» (Exento): A pesar de la etiqueta de «deportado», la palabra Dispensed sugiere que se le otorgó una dispensa especial. Probablemente, debido a su relevancia política o al apoyo del gobierno mexicano, se le permitió omitir ciertos requisitos estándar para ingresar a territorio estadounidense
  3. Perfil Físico de un Fugitivo. Para la posteridad, el oficial de Laredo registró sus rasgos: un hombre de 1.73 m (5′ 8″), complexión morena (Med), cabello negro y ojos castaños. Un hombre que, tras haber visto los horrores de la guerra en Andalucía y escrito el revelador libro «Un año con Queipo», cruzaba ahora la frontera de Texas con una maleta y una misión informativa.

​Conclusión Histórica

​Esta tarjeta de Laredo es un testimonio del ajedrez geopolítico de 1939. Representa el momento exacto en que un hombre clave de la propaganda española cruza la frontera mexicana hacia los Estados Unidos, llevando consigo secretos y denuncias en un último intento por cambiar el rumbo de la opinión pública internacional antes del fin de la Guerra Civil española.