Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

31 diciembre 2023 • Rito Romano Tradicional

Marcial Flavius - presbyter

Octava de la Natividad del Señor: 1-enero-2024

Epístola (Tit 2, 11-15)

11Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, 12enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, 13aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, 14el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras. 15De esto es de lo que has de hablar. Exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie.

Evangelio (Lc 2, 21)

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción

Reflexión

En este 1 de enero son varios los misterios que la Liturgia de la Iglesia propone a nuestra consideración y que nos invita a honrar con toda devoción para que sirvan de aprovechamiento espiritual en nuestra vida cristiana.

I. Hoy termina la Octava de Navidad. En el espíritu de la Liturgia de la Iglesia las grandes solemnidades como son la Navidad y la Pascua no duran solamente el día propio de la fiesta sino que se prolongan durante los ocho días sucesivos para seguir considerando en su profundidad el misterio que se celebra, en este caso, el Nacimiento de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre.

II. Hacemos también memoria de la Circuncisión del Señor. El octavo día del nacimiento de un niño era el momento en que los israelitas procedían a este rito y también el Hijo de Dios encarnado se sometió a esta ceremonia como nos relata escuetamente el Evangelio.

La Circuncisión del Señor es signo de que Jesús se insertaba en la descendencia de Abraham y en Él se cumplían las promesas hechas durante el Antiguo Testamento. También nos muestra cómo se sometió a las prescripciones de la Ley de Moisés. Por eso, todos los misterios de la infancia y vida oculta de Jesús nos revelan cómo en la Encarnación, el Hijo de Dios «se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo» (Flp 2, 7) y la Circuncisión anuncia con anticipación la Sangre de la nueva y eterna alianza que Él derramará en la Cruz para el perdón de los pecados (cfr. Directorio Homilético, 123)

También con esta ocasión se le impuso el nombre de Jesús, que quiere decir Salvador, como había revelado el Ángel antes de su concepción a la Virgen María y a san José y que los cristianos veneramos porque «no se ha dado a los hombres otro nombre por el que debamos salvarnos» (Hch 4, 12).

III. Por último, la Iglesia celebra hoy de un modo especial la Maternidad divina de la Virgen María.

El título de «Madre de Dios» subraya la misión única de la Virgen santísima en la obra de la redención, misión que es el motivo de la devoción y el culto de que es objeto por parte de los cristianos. Por la maternidad virginal de santa María, Dios entregó a los hombres los bienes de la salvación eterna (or. colecta) y por medio de Ella nos sigue llegando la gracia que es la misma vida divina en nosotros. Por eso los cristianos acudimos a la Virgen como mediadora entre Dios y los hombres y dispensadora universal de todas las gracias.

*

No olvidemos por último, cómo el inicio de un año nuevo nos ofrece la ocasión de dar gracias a Dios por los bienes recibidos durante el año que termina y pedir que podamos seguir cumpliendo con nuestra vocación cristiana de hijos de Dios.

El Señor nos conceda a cuantos celebramos hoy la solemnidad de la Madre de Dios, que así como nos llena de alegría celebrar el comienzo de nuestra salvación al recordar el Nacimiento de Cristo, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud en la Gloria del Cielo (cfr. Secreta).

«Oh Dios, que por la fecunda virginidad de la bienaventurada María, disteis al mundo el premio de la salud eterna: concedednos, os rogamos, que experimentemos a favor nuestro la intercesión de Aquella por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Jesucristo nuestro Señor: Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén».(Or. Colecta)