Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

6 agosto 2016 • "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y todas tus fuerzas, y todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo"

Marcial Flavius - presbyter

12º Domingo después de Pentecostés: 7-agosto-2016

Rito Romano Tradicional

Evangelio

Lc 10, 23-37: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis. Porque os digo, que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. Levantóse en esto un doctor de la ley, y le dijo para tentarle: ¿Maestro, que haré para poseer la la vida eterna? Y Él le dijo: ¿qué es lo que se halla escrito en la ley? ¿Qué es lo que en ella lees? Respondió él: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y todas tus fuerzas, y todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo. Bien has respondido, díjole Jesús, haz eso, y vivirás. Mas él, queriendo pasar por justo(4), dijo a Jesús: Y ¿quién es mi prójimo? Entonces Jesús, tomando la palabra, dijo: Un hombre bajaba de de Jerusalén a Jericó(5), y cayó en manos de unos ladrones, los cuales le despojáron, y después de haberlo herido, lo dejaron medio muerto, y se fueron. Llegó a pasar por el mismo camino un sacerdote, y aunque lo vio, pasó de largo. Asimismo un levita, y llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó también de largo. Mas, un viajero samaritano se llegó cerca de él; y cuando lo vio, movióse a compasión. Y acercándose, le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole en su jumento, lo llevó a una venta y lo cuidó. Y al día siguiente sacó dos denarios , y diólos al posadero, diciéndole: Cuídamelo, y cuanto gastares de más, yo te lo abonaré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél, que cayó en manos de los ladrones? Respondió el doctor: El que usó con él de misericordia. Díjole Jesús: Pues vete, y haz tu otro tanto (6).

__________________

(1) La gracia de Dios, que Jesucristo nos ha merecido nos es tan necesaria en orden a la salvación, que sin ella no somos capaces de tener ni un buen pensamiento, ni un buen deseo digno de la vida eterna.

(2) Estas frases, al parecer enigmáticas, quieren decir que la Ley mosaica del Antiguo Testamento, que sólo contiene mandamientos y amenazas de castigo para los inobservantes, era ocasión para muchos de condenación, precisamente, por no fijarse más que en la letra, que les era ocasión de desobediencia; en tanto que la Ley evangélica, vivificada por el Espíritu Santo, es instrumento de salvación para los que la practican impulsados por su amor.

(3) O sea: Si Dios rodeó de tanta solemnidad la promulgación de la Ley vieja, ¿con cuál no rodeará la de la nueva Ley de amor?

(4) Es decir, queriendo disculparse de no observar esos preceptos tan sublimes de la Ley que Cristo le acababa de resumir, porque no encontraba él, soberbio fariseo, quien fuera digno de ser su prójimo.

(5) De Jerusalén a Jericó hay un desnivel de 1000 metros en el camino y su travesía era en tiempo de Jesús, aun lo es hoy, sumamente peligrosa.

(6) Aquí Jesús nos recomienda a todos la caridad integral y pura, la caridad de fraternidad, que no hace distinción de raza, categoría, nacionalidad, religión ni parentesco: es la asistencia al hombre doliente, por su alma, por ser criatura de Dios y por Él redimida..

Buen SamaritanoReflexión

Preguntando un letrado a Cristo Nuestro Señor quién era su prójimo, le respondió con la parábola del Buen Samaritano, que trae el Evangelio de hoy. Jesús, con un tacto finísimo, consigue del escriba que le interpela, que reconozca a su prójimo en el ser más desgraciado para un judío, en el Samaritano…: «¿Cuál de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones? Aquél, respondió el doctor, que usó con él de misericordia. Y Jesús le dijo: Anda, pues, y haz tú lo mismo». «El Señor prescribió el amor a Dios y enseñó la justicia para con el prójimo a fin de que el hombre no fuese injusto ni indigno de dios. Así, por el Decálogo, Dios preparaba al hombre para ser su amigo y tener un solo corazón con su prójimo» (San Ireneo, Catecismo, 2063).

Pero, además de este sentido inmediato, los Santos Padres al hablar de la parábola del Buen Samaritano, la aplican con todos sus detalles a la historia de la redención del género humano, desde el Génesis hasta el Apocalipsis:

El hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó es figura de la Humanidad entera que, tras el pecado de Adán, descendió de la Jerusalén (símbolo del Paraíso en el que Dios creó a nuestros primeros padres) a la mundanal Jericó. Los bandidos que lo atacan representan a Satanás que nos ha robado los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales que el Señor nos había inundado en la creación dejándonos medio muertos. Pues el hombre, después del pecado original, ni está totalmente muerto a la gracia, ni es naturalmente bueno porque ha quedado herido por la ignorancia del entendimiento, la debilitación del libre albedrío y la furia desordenada de los apetitos y pasiones.

Aquel hombre despojado y malherido al borde del camino nos representa también a cada uno de nosotros en particular cuando perdemos la vida de la gracia como consecuencia de los pecados personales.

El sacerdote y el levita que, pasando al lado del herido lo ignoran, simbolizan al Antiguo Testamento que no tenía los medios necesarios para salvar a la Humanidad. Viéndolo lo dejaron porque no podían ayudarlo.

En cambio el Samaritano que llena de cuidados al herido, representa a Jesucristo descendido de lo alto amorosamente, para salvar la distancia infinita que separaba a Dios de los hombres; y encontrar a la Humanidad herida y vulnerada, compadeciéndose de ella con todo el amor de su Sacratísimo Corazón.

La ungió con el aceite y el vino de los sacramentos que restauran el alma de los hombres; y la cargó sobre su cabalgadura, como Cordero de Dios que carga los pecados del mundo, para llevarla a la posada de la Iglesia, quien ha recibido el encargo de cuidar a la Humanidad hasta que Él vuelva en su gloriosa Parusía: «Cuida de él y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso».

Cuidemos pues de ejercitarnos en el doble sentido de la parábola:

– En el ejercicio de las obras de misericordia corporales y espirituales con el prójimo, es decir con todos los que tenga necesidad de ellas.

– En la estima de la divina gracia que nunca debemos perder sino acrecentar con el ejercicio de las virtudes, la oración y los sacramentos, en especial, la Eucaristía y la Confesión.

Cuando Jesucristo, el Buen Samaritano, horno ardiente de amor, entre en nuestras almas por la Santísima Eucaristía, pidámosle que aumente en nosotros la caridad, ayudándonos a cumplir el mandato de amar a Dios con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, y al prójimo como a nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD

  • DesdeMiCampanario.es declina toda la responsabilidad sobre las opiniones vertidas por los lectores en los comentarios.
  • Serán eliminados todos los comentarios que contengan insultos, blasfemias, inmoralidades, errores doctrinales o teológicos, proselitismo y/o apología de las falsas religiones e ideologías, etc...
  • Serán eliminados los 'comentarios basura', los enlaces publicitarios y los que infrinjan la ley.
  • Serán eliminados los comentarios que claramente tengan intención de sabotaje.
  • DesdeMiCampanario.es se reserva el derecho de corregir la ortografía y gramática de los comentarios.

ETIQUETAS HTML

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>